Esta diferencia parece de matiz, pero es de las que más cambian las cosas. Y se equivoca con frecuencia.
La clave: ¿hay fases altas?
La depresión (la llamada depresión unipolar) tiene un solo polo: las bajadas. Episodios de tristeza, falta de energía y desmotivación, sin fases de euforia o energía desbordada.
El trastorno bipolar tiene los dos polos: las mismas bajadas, pero también fases altas, de manía o hipomanía.
Dicho fácil: si solo hay valles, hablamos de depresión. Si además ha habido picos —aunque fueran breves o se vivieran como "épocas buenas"—, puede ser trastorno bipolar.
Por qué esta diferencia es tan importante
Porque el tratamiento no es el mismo. Y hay un motivo de peso: en una persona con trastorno bipolar, tratar solo la depresión sin tener en cuenta el otro polo puede no ser lo adecuado. Por eso el profesional pregunta siempre por las fases altas, no solo por las bajas.
El problema de las fases altas
Casi nadie consulta cuando está arriba: se siente bien, productivo. Así que muchas personas reciben durante años un diagnóstico de depresión, hasta que alguien pregunta por las subidas y aparece la otra mitad del cuadro.
Si te reconoces, cuéntalo entero
Cuando consultes, no hables solo de las bajadas. Menciona también si has tenido épocas de mucha energía, poco sueño o euforia. Esa información puede cambiar el diagnóstico, y con él, el tratamiento. → Te lo ampliamos en cómo se diagnostica.
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